esbecazh-CNzh-TWhrcsdanlenettlfrglkadeelhtiwhihuisidgaitjakoltmkmtfaplptrorusrskslthtrukvi
Valora este artículo
(1 Voto)

Esta es la versión recogida por el historiador boliviano don Marius del Castillo, plasmada en su obra:”Corazón de la América Meridional”.

Dice:”Desde el año l880 residía en el Perú, uno de los tantos aventureros chilenos que acompañaron al ejército de Chile, en la campaña contra el Perú. Sin embargo, de las hostilidades que los peruanos desplegaban contra los hijos de la Aurucaria, este aventurero se ha salvado hasta del patíbulo, gracias a su genio temerario, un cura lo sacó del banquillo; en reconocimiento el sargento chileno Carlos Fermín, adoptó el apellido de su benefactor Fitzcarrald, cura peruano, quién luego le proporcionó los medios para internarse en el oriente del Perú. Este aventurero, después de una serie de peripecias pasadas en la selva, se hizo industrial cauchero y dueño de una importante fortuna.

El ”oro negro”, mágico talismán que impelió a capitalistas y aventureros hacia los bosques de la región amazónica, fue el motivo para que se efectuasen múltiples

d e s c u b r i m i e n t o s geográficos, pues hasta entonces ningún país o gobierno de Sudamérica, se había preocupado de las exploraciones geográficas propiamente dichas, salvando la excepción el imperio de Brasil. No encontramos ninguna comisión auspiciada por los demás gobiernos para efectuar reconocimientos fisiográficos dentro de la vasta cuenca amazónica.

En l894, don Carlos Fermín Fitzcarrald, descubre una nueva vía de comunicación, que une dos importantes regiones, la de Urubamba y la de Madre de Dios. Esta ruta, es la que conocemos con el nombre de Istmo o Varadero de Fitzcarrald.

Cuando descubrió este nuevo y corto camino no creyó que se comunicaba con el río Madre de Dios, si no con el Purús, fue preciso que navegara 700 Km. para salir de su error.

Estableció su barraca”El Carmen” en el Madre de Dios, donde llegó a bordo de su lanchita “Marihui”de ocho HP, que lo transportó a través de su famoso varadero, el mismo que se conoce como istmo. Esta operación duró tres meses, con el concurso de ochenta hombres.

El industrial boliviano Nicolás Suárez, fue el primero en utilizar la nueva ruta, descubierta por Fitzcarrald. Surcó los ríos Madre de Dios y Manu, a fines de l896, navegando después aguas abajo por el río Misahua, Urubamba y Ucayali hasta llegar a Iquitos. Al pasar por la casa de Fitzcarrald y luego de una conversación se asoció con él, fundando la firma Suárez-Fitzcarrald destinada a la explotación del caucho, aportando un capital de 30,000 libras esterlinas. Fitzcarrald contaba con grandes propiedades y un personal de 500 nativos, que había reclutado en las correrías”.

Otro de los caucheros bolivianos, con vastas propiedades en el noroeste de su país, y con innumerables relaciones comerciales en Europa, fue don Antonio Vaca Díez, quién concibió la colonización del Beni y el Orton, trayendo 500 inmigrantes europeos, entre hombres y mujeres.

En Iquitos sufre dos meses de contratiempos, de parte de las autoridades, que pensaron que el personal que traía, era para ocupar el territorio de Madre de Dios, que en aquel entonces

se producían frecuentes disputas entre peruanos y bolivianos. Fue un intento fallido, de contar con una colonización europea a iniciativa particular. En mayo de l897, reinició su viaje en dos pequeñas lanchas. Los rápidos del río Urubamba dificultaban el avance de las naves, por lo que se vieron obligados a forzar las máquinas.

En los primeros días de julio llega una de las lanchas al Misahua, al campamento de Fitzcarrald. Este no conocía a Vaca Díez. Enterado que llegaba escaso de víveres y con dificultades en la navegación, sale a su encuentro, llevándole provisiones y dos embarcaciones a remo para auxiliarlo.

Ambos empresarios se conocieron el 8 de julio de l897, dos días antes que se produjera el fatídico accidente. Al día siguiente, siguió viaje a bordo de la lancha “Adolfito”.

Todo ese día navegan sin novedad. Al segundo día, a las tres de la tarde, al pasar la cachuela”Pulcapa,”se rompe la cadena del timón y pierde el control del barco, pese a ello consiguen vararlo. Uno de los tripulantes saltó a tierra, para asegurar el cable a un árbol, pero solo encuentra piedras.

Por la fuerza de la corriente, el barco es arrastrado y desaparece en un enorme remolino. Vaca Díez fue visto por última vez, agarrado de un sillón de junco y Fitzcarrald de un pequeño cajón de madera. Al pasar cerca de Vaca Díez sea ferra al sillón y ambos desaparecen para siempre. Este episodio fue contado por don José Feichtner, en l929, que aún vivía y que fue un testigo presencial.

El resto de la expedición de Vaca Díez, llegó meses más tarde a Bolivia. La ruta de Fitzcarrald no significó la solución a la nueva ruta, por lo impracticable, a pesar de las expectativas que suscitó a nivel nacional e internacional.

Tanto el Perú como Bolivia perdieron a sus caucheros más representativos .Así termina la tesis que tenían ambos la de

fundar la república “El Dorado”, compuesta por las regiones caucheras de Perú y Bolivia. Estas conjeturas se desvirtúan por las razones siguientes: Ambos, recién se conocían dos días antes de morir; Fitzcarrald fue un gran industrial y no político. Vaca Díez, tuvo todos los elementos para ser en su país un gran político, por sus cualidades innatas, pero ambos, exploradores de temple, prefirieron continuar con sus incesantes viajes en la búsqueda de consolidar sus posiciones económicas.

Bolivia, a los tres años de la muerte de Vaca Díez, creó la provincia que se lleva su nombre, cuya capital es Riberalta. Fitzcarrald, grabó su nombre en las páginas geográficas e hidrográficas de las cuencas del Madre de Dios y Urubamba.

 

 

 

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.