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Nació en la ciudad de Lima, Se desposó con doña Ernestina Rivero Torres, hija del ilustre ciudadano don Ernesto Rivero. Es uno de las pocas autoridades, que haya dejado un documento tan valioso, como es el de su manifiesto, del 30 de octubre de 1930, cuando por razones circunstanciales, renunció al cargo de Prefecto del Departamento, después de cumplir catorce años de intensa y fructífera labor en los diferentes cargos que le fueron confiados.

Llegó en el mes de julio de 1916, para hacerse cargo de la Tesorería Auxiliar y Servicio de Aduanas, En 1917, fue ascendido a Tesorero Fiscal y Administrador de Aduana. En 1918, fue nombrado Subprefecto de la Provincia de Tahuamanu. En enero de 1922, fue nombrado por el Gobierno, Subprefecto de la Provincia de Tambopata y ocupando interinamente desde abril como Prefecto. El 27 de septiembre, es nombrado Prefecto Titular, cargo que ocupa hasta el 4 de octubre de 1930.

Durante los ocho años como Prefecto del Departamento, llevó a cabo trascendentales obras y acciones que voy a describirlos. Nunca en los anales de la historia de Madre de Dios autoridad política permaneció tanto tiempo en el cargo; cuatro de Subprefecto y ocho de Prefecto de Departamento, irrefutable honor al mérito a la intensa labor desplegada en el beneficio de Madre de Dios.

Durante su permanencia en el cargo, llevó a cabo importantes obras y acciones, que a continuación referimos: Solucionó los problemas de pagos de planillas y proveedores, que al asumir la prefectura en abril de 1922, se había producido un descontento generalizado en la población y gendarmería. Restringió los gastos no necesarios y suprimió otros, hasta que la caja fiscal se normalizara.

Impulsó el principio de autoridad en la Compañía de Gendarmes Colonos, cuerpo policial que había perdido el espíritu militar y la confianza del pueblo por las actividades y conductas de sus miembros, por las insubordinaciones y falta de colaboración con la ciudadanía.

La ciudad de Puerto Maldonado (Pueblo Viejo), en año 1923, fue sorprendida por una terrible inundación. Todos perdieron sus enseres y cultivos. Acude el Municipio, suministrando el almuerzo a los damnificados, don Antonio Ipinza Vargas regaló una res y don Ernesto Rivero, dos garrafones de aguardiente. Todo el que pudo, contribuyó en esta jornada de emergencia. Con la experiencia de lo acontecido, don Carlos León Velarde, decide trasladar la ciudad a la parte alta, en el lugar denominado “Fundo Bellavista”. Ante la convocatoria, sólo don Andrés Mallea, cumple con el llamado.

También, ordena el traslado del cuartel “Tarapacá” de la gendarmería. Don Carlos V. Pajares, perito regional y el Alf. Carlos Briolo, se dedican a la confección del Plano Urbanístico de la ciudad de Puerto Maldonado. Por buscar una ciudad, que esté lejos del peligro de las inundaciones y de los embates de la naturaleza (huracanes), le valió arteros ataques de elementos disociadores que nunca faltan en una comunidad.

En enero de 1925, Puerto Maldonado, sufre unas de las peores inundaciones de esos años. Ahí, es cuando recién la población mide la gravedad de los sucesos y deciden, masivamente a trasladarse. Fue una jornada cívica, bajo la decidida y oportuna ayuda del Alcalde Juan Gamero, los Subprefectos David Schiaffino y Angel Emilio Dancuart y del Sgto. Enrique García.

Otras de las tareas que volcó su interés y dedicación, fue la de buscar vías, más cortas y menos peligrosa al Tahuamanu, sobre todo, la de evitar la surcada por canoa durante siete días a Lucerna, en el río Las Piedras. Encomendó este trabajo al Alf. Romerio Pedreros, el trazado de una nueva ruta, y así lo hizo con un grupo de gendarmes, estableciendo campamentos en Planchón, Alegría y La Novia, empalmando con los caminos construidos por don Mario Valdez, Antonio Ipinza Vargas y de la firma Máximo Rodríguez e Hijos. En Mavila, queda una guarnición al mando de Sgto. Florentino Carpio, que posteriormente es ocupada por don José Cayro.

El proyecto de unir Puerto Maldonado con Puerto Leguía, siguiendo los antiguos trazos del Inca Rubber C., expedición que tuvo la decidida participación del Subprefecto Emilio Angel Dancuart, acompañado de Emilio Salas, Pastor Barra, Angel Descalzi, Marcial López el Padre José Alvarez y los oficiales de la Gendarmería Alberto Pacheco, Angel Chávez y Romelio Pedreros. Un papel importante desempeñó Angel Emilio Dancuart, quién contagió de entusiasmo y decisión al grupo, sin más recompensa de llevar adelante esta importante obra vial y sin recibir recompensa pecuniaria alguna, porque no estaba presupuestada ni el gobierno tenía conocimiento de los trabajos. Carlos León Velarde manifestaba, que para las obras grandes no bastan, desgraciadamente, la buena voluntad y el patriotismo, sino que, cuando los pueblos son pequeños y no pueden sostenerse, requieren imprescindiblemente el apoyo material del Gobierno.

Llega de conocimiento al Gobierno, el esfuerzo que hacen las autoridades para sacar adelante el proyecto, y dota de una subvención de trescientas Libras Peruanas, pero encarga a la administración de los fondos a una Junta nombrada por Resolución Suprema que la integra el Prefecto del Departamento, el Juez de Primera Instancia, el Alcalde de la Municipalidad de Tambopata y el Jefe Provincial. La Junta para realizar el cometido, contrata personal para los trabajos de apertura de trochas y señalamiento de ruta. Se hizo 89

kilómetros, lo que es ahora la carretera que conduce a Cuzco

En 1930, con el cambio de gobierno, se suspenden las asignaciones y la obra se paraliza, dejando impagos los compromisos contraídos y ocasionando serios problemas a la Junta. Recién en 1941, con la asunción del Presidente Manuel Prado, se reiniciaría los trabajos de la carretera, quien visitó Maldonado en ese año.

La población de Maldonado, sufría la escasez de carne de vacuno para el consumo. Lo poco que llegaba a Maldonado, eran reses traídas de la sierra, por tierra y por río. Don Carlos León Velarde, contrata a los hermanos Mejía, para abrir las trocha a Mojos, en el Heath, Bolivia, de una longitud de 80 kilómetros. En Mojos existían grandes ganaderías y ofertaban la cabeza de ganado a bajo precios, lo que con esta medida pudo solucionar el abastecimiento de carne.

El 28 de julio de 1929, inaugura una moderna estación inalámbrica, conseguida, gracias a las gestiones del Mons. Ramón Zubieta y Les. Hasta entonces, la Capital del Departamento, estaba aislado y la única comunicación que existía era por río hasta Astillero y las noticias se conocían a los 15 días.

En el año 1921, se construye en Pueblo Viejo el Teatro Gonzáles Prada, Con la inundación de 1925, se procedió a desarmar y trasladarlo a la parte alta, con al ayuda de los gendarmes y bajo la dirección del maestro carpintero José Katsuhiro Kameko, en la Plaza de Armas, que después tomara el nombre de Cine Iris. Hoy, desaparecido por causa del incendio de 1965.

En el campo de la educación, creó en 1924, la Escuela Mixta de la Pastora y la del caserío Tarapacá en Iñapari. En 1920, se crea la Escuela fiscal N° 1081 regentado por don Carlos V. Pajares.

Algunos alumnos que egresaron de este centro educativo, siguieron sus estudios en el Instituto Arévalo de Arequipa y en los colegios de la Independencia en Arequipa y Guadalupe de Lima.

Se construyeron cuarteles para la guarnición en Iñapari, San Lorenzo, Puerto Pardo y Astillero, sin costo alguno para el fisco.

Creó la Banda de Músicos de la Gendarmería, aprovechando el entusiasmo y actitudes del Sgto. Desiderio Díaz (sututo) músico de primera del ejército.

Creó la Aduana de Puerto Maldonado y la del resguardo de Puerto Pardo, porque hasta el año 1925, sólo existía la de Iñapari, a cargo de don Marcial López; el de San Lorenzo con don Augusto Jiménez Seminario; la de Maldonado, a cargo de don José Bellatín y la de Puerto Pardo, por don Angel Aquilino Cappelletti.

Por gestiones hechas ante el Ministerio de Marina y Aviación, llega por primera vez, un hidroavión Catalina, que acuatiza en el río Madre de Dios, ante el asombro y curiosidad de la población. El vuelo se realizó desde la ciudad de Iquitos, tripulada por el Cap. Estremadoyro.

El 28 de julio de 1927, inaugura el servicio de alumbrado público, con un grupo electrógeno adquirido en la ciudad de Arequipa, con su propio peculio, es necesario señalar, antes de la adquisición del motor, la población se alumbraba con lámparas de kerosene y velas. El diputado Basadre, al enterarse del esfuerzo que había hecho el Prefecto del departamento, consigue una subvención del Gobierno, para rembolsar en parte, los gastos invertidos en la compra del motor.

Con la compra de una imprenta a Genaro Rivero, se edita el semanario “El Madre de Dios”; apareciendo el primer numero el 15 de agosto de 1927, bajo la dirección del periodista Luis

del Prado.

Aquel manifiesto, del 20 de octubre de 1930, nos muestra la verdadera dimensión del hombre, que supo soportar las ingratitudes y las privaciones que el mismo se impuso, en aras de convertir los sueños en realidades, en los largos catorce años, que testimonian la voluntad férrea de lucha contra la apatía y la maledicencia, Allí están los frutos, imperceptibles ahora, pero grandiosos en sus época.

 

 

 

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