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Hablar de las carreteras en Madre de Dios, es referirse al Ing- Abel Alva Rodríguez.

Este brillante profesional llega a Puerto Maldonado en misión oficial enviado por el Servicio de Caminos. Le habían contado que venía a una colonia penal o lugar de confinamiento.

Llega en el avión bimotor Cóndor, al mando del capitán Warren, quedando impresionado del paisaje.

En uno de los artículos que escribió en la Revista «Horizonte» de la Asociación Departamental Madre de Dios en Lima, titulado «El Paraíso del Perú», describe en forma pormenorizada como encontró a Puerto Maldonado «Vamos hacia la población que dista unos doscientos metros y de paso observo lo original y sencillo de las viviendas. Columnas y vigas de madera dura labrada y tabiques de «Pona o Huasai”, asegurados con largueros del mismo material, sujetos con amarres de fibras de vegetal o alambre. La pona y el huasai se obtienen del tallo de una de las tantas variedades de palmeras. Cada familia posee un lote y dentro de esa superficie, además de la casa, hay árboles de naranjas, limones, mandarinas, etc. Las veredas son de tierra natural apisonada y algunas de ladrillos. Las calles anchas con riguroso trazo geométrico, pero cubiertas de pasto.

El parque principal (Plaza de Armas) está sembrado de cítricos, cuya abundancia producción le da un aspecto por demás atrayentes. Tiene un amplio paseo perimetral bien cuidado y en el centro un kiosco de fisonomía oriental. La ciudad está ubicada de una explanada que domina un paisaje bellísimo, La confluencia del río Madre de Dios y Tambopata, dos colosos que confunden sus aguas amorosamente, formando un espejo gigante que refleja, egoísta y engreído, las gráciles siluetas de adorables sirenitas».

Los pobladores antiguos, que aun viven, indican que la carretera al Cuzco se inicia en 194l, después que se produjera la visita del Dr. Manuel Prado, Presidente de la República.

Cuando ocupaba el cargo de prefecto del Departamento de Madre de Dios, Leoncio Lanfranco, el ingeniero Alva recorrió diferentes lugares con distintas direcciones, dirigiéndose hacia la provincia del Tahuamanu.

Conoce a Emilio Castillo, amplio conocedor de la zona, recorriendo ambos, dos kilómetros desde la Plaza de Armas, encontrando un camino hasta la repartición, uno que va hacia La Pastora y otra ruta a La Cachuela. En su recorrido a Otilia, se encuentra con Doña Elena de Salazar quien se suma a la caminata rumbo al Tahuamanu. 112

También participa en el viaje don Arturo Menacho, tronco de una conocida familia, a quien el ingeniero Abel Alva lo considera de cualidades excepcionales y lo describe así: «Se presentó un hombre maduro, erguido, delgado y facciones distinguidas que daba muestra de contrariedad, pero que su enojo era fingido, pues pronto se muestra amplio y de excelente buen humor. Era don Arturo Menacho, limeño, se había internado en el Departamento de Loreto desde temprana edad, Vino a radicarse a Madre de Dios, empujados por los vaivenes de la otrora floreciente industria del caucho y por la necesidad de mitigar, en intima comunión con los bosques y los ríos, la tragedia de un corazón noble y generoso, pero quizás incomprendido.»

Continuando en el trayecto al Tahuamanu, el Ing. Alva y sus acompañantes, encuentran a Ángel Reátegui, derribando un “estoraque “que es un palo duro, cuya hacha apenas hace saltar pequeñas astillas de la corteza. Más adelante, arriban a Loboyoc para descansar de la fatigosa jornada y prosiguiendo con su recorrido al día siguiente hacia Sudadero y Planchón. En este tramó se une a la expedición Quintín Granados.

Siguen transitando y llegan al río Manuripe a Mavila y en la segunda ruta a Shiringayoc, encontrando en este lugar a Gonzalo Mejía Bazán. Avanzan hacia la Novia, cruzándose en el camino con Marcial López, Administrador de la Aduana de Iñapari.

En sacrificado y continuo recorrido, llegan a Firmeza, donde son recibidos por José Mejía Bazán, administrador del fundo.

Luego de superar el río Muymanu llegan a lugar denominado Oyague, en la margen derecha del río Tahuamanu, donde ubican a Ramón Gonzáles con su familia, quien

trabajaba como vadero del río, además tiene múltiples ocupaciones, postillón del correo de

San Lorenzo, empleado de caminos para facilitar el cruce del río a los viajeros, empleado de la Casa Rodríguez, brindaba hospedaje y en sus ratos libres cortaba shiringa.

El relato descrito es trascendente, el Ing. Alva ha registrado minuciosamente los nombres de los lugares que ha recorrido y que a la fecha permanecen en muchas comunidades, como quebrada Miraflores y María Cristina. Al llegar a Iberia, son recibidos por el gerente, Julio Gonzáles y los funcionarios Amador Díaz, José Rodríguez. Conocen al anciano Lizardo Arana, al mecánico Gluschuck Dorofi, entre otros. Este fue la síntesis del recorrido de las trochas de Maldonado a Iberia.

El Ing. Alva en los apuntes sobre la expedición Shintuya- Manu-Iberia, manifiesta: Los estudios para la carretera Shintuya-Manu-Iberia, ejecutados durante 1967, suponen la intención de prolongar la vía de penetración que, partiendo de Huambutio (Cuzco) sobre la longitudinal de la sierra, se desarrolla a través de la provincia de Paucartambo, hallándose

actualmente en la provincia de Manu, en el punto denominado Shintuya, para avanzar después a través de las provincias de Tambopata y Tahuamanu hasta Iñapari, localidad fronteriza del Perú con Brasil y Bolivia. El recorrido total desde

Huambutío hasta Iñapari sería de 588 Kilómetros. «Volver a hurgar los bosques amazónicos después de 20 años de ausencia de la zona con el agravante de la inexorabilidad de la acción del tiempo sobre el organismo humano, es problema que hay que meditarlo dos veces, sobre todo si se vuelve a las andadas pasando el medio siglo de vida. Desde luego si hay entusiasmo por la montaña y por sus problemas, sobre todo en materia de vialidad no se puede resistir a la tentación de querer observar de cerca una realidad que el porfiado de la selva se le imagina pero que, en muchos casos, difiere mucho de lo que se halla en el teatro de la acción.»

Desgraciadamente, no contamos con los apuntes de los trabajos de la carretera Maldonado – Cuzco. Lo poco que se conoce es, la gran ayuda que prestaron don Facundo Maytahuari y Sakae Koga como rumberos o trocheros, para trazar la ruta del sector conocido como “ la cumbre” en el km. 143, de difícil geografía en sus l5 kilómetros de longitud, en un terreno lleno de precipicios y gargantas. El Ing. Alva siempre les recordaba y preguntaba por sus “brújulas”. El Ing. Alva conoció en San Lorenzo a la profesora Alejandrina Pérez Bisrrol, con quien más tarde se desposaría. Fue fundador y primer Presidente del Club Social Madre de Dios.

Ocupó importantes cargos en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones en Lima.

Hoy que Puerto Maldonado cumple su centenario, debemos valorar la audacia del Ing. Abel Alva Rodríguez, que es el símbolo del auténtico caminero, del hombre que abrió las trochas de las Comunidades, integrándolas con la capital departamental.

 

 

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