El papa Francisco revaloriza el rol cultural de los pueblos nativos en la selva peruana

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En una región donde la minería ilegal, deforestación, contaminación petrolera y trata de personas son los problemas más graves, el papa Francisco brindó un mensaje reflexivo y crítico en defensa de los pueblos nativos en plena selva peruana. El máximo representante del Vaticano llegó ayer a la ciudad de Puerto Maldonado, ubicado en Madre de Dios,  donde tuvo un gran recibimiento por parte de la ciudadanía. Desde que pisó el aeropuerto hasta que se fue. La devoción de los fieles con Francisco no cesó en cada rincón por el que pasó con su llamado papamóvil.  Los tres sitios que visitó pueden dar cuenta de la gran acogida que tuvo su presencia.  

 

La elección del Papa para estar en Madre de Dios tenía que ver con estadísticas muy críticas. En 2017, Tambopata, la provincia de la que es capital Puerto Maldonado, tuvo la más alta tasa de homicidios del país, 29,5 por cada 100.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística, tres veces más que el promedio del país. Según la Amazon Conservation Association, desde 2012, más de 4.400 hectáreas de bosque han sido deforestadas por la minería ilegal en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata, el principal territorio de biodiversidad de la región Madre de Dios.  Otro de los problemas es la minería legal, donde la extorsión y la explotación sexual se unen para agudizar este contexto social.

 

La primera actividad de Francisco en Puerto Maldonado por eso fue una reunión con los indígenas en el coliseo regional de la ciudad. Este encuentro fue muy importante para el Papa, quien en diversas oportunidades se ha mostrado como un defensor de las minorías desprotegidas e invisibilidades por los gobiernos del mundo. Desde ese punto del oriente peruano, el líder de la Iglesia católica pudo escuchar una realidad –en la propia voz de los representantes de los pueblos- cruda y dura que –en diversas oportunidades mostradas por las cámaras de televisión- visualizó en su rostro una preocupación. Aniquilados, explotados, esclavizados en algunos casos y sobre todo con un territorio natural está siendo destruido sin freno. Ese fue el sentir de los nativos al empezar la audiencia con Francisco.

 

"Somos los supervivientes. Nuestros hermanos sufren por la tala de árboles, los buscadores de oro, de petróleo, de gas. Le pedimos que nos defienda. Los foráneos nos ven débiles y nos quitan el territorio. Podemos desaparecer. Queremos que nuestros hijos se eduquen pero no que la escuela borre nuestras religiones y nuestra cultura, nuestra sabiduría ancestral. Tenemos miedo. La tierra, los animales, los peces se están muriendo", expresó  Yésica Patiachi, una dirigente nativa.

 

Francisco mientras escuchaba el pedido de los amazónicos peruanos, la cita también contó con la participación de obispos de nueve países. Entre ellos el cardenal de Sao Paulo, Claudio Hummes, como anticipo del sínodo panamazónico que se realizará en 2019 por iniciativa del Papa. El apu (jefe) de la etnia awajún Santiago Manuin colocó en la cabeza una corona de plumas al Santo Padre, que solo reciben los sabios o líderes en su región. En el 2009, Manuin fue protagonista de la revuelta social denominada el ‘Baguazo’ que acabó con varias muertes tanto de los nativos y policías.

 

Terminado la alocución y los bailes típicos de los representantes amazónicos, Francisco brindó su mensaje con los puntos esenciales que lo llevo a su visita.  "He deseado mucho este encuentro y he querido empezar por aquí mi visita a Perú. Sus rostros reflejan la riqueza natural que quienes no habitamos estas tierras, necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento", fueron las palabras que hizo en un principio.  

 

"La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. Por otra, la perversión de ciertas políticas que promueven la 'conservación' de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas", fue lo que agregó el Papa. Esta opinión fue duramente criticada por defensores del libre mercado ayer en Twitter. Uno de ellos fue el reconocido arqueólogo y periodista Jaime de Althaus.

 

"Para algunos ustedes son un obstáculo. En realidad son un grito a la conciencia, memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar de la casa común".  Sobre la trata de personas y la violencia contra la mujer, Francisco empezó de una manera peculiar. "No nos hagamos los distraídos. La violencia contra la mujer es un clamor que llega al cielo".  Recordó que a su llegada a Puerto Maldonado le llamó la atención la trata que es uno de los principales problemáticas que no se han avanzado en el país andino. Entre 2014 y 2016, las autoridades peruanas registraron 5.114 víctimas de trata.

 

Francisco también hizo mención que las mujeres son víctimas de las esterilizaciones sin su consentimiento.  "No nos dejemos atrapar por colonialismos disfrazados de progreso", dijo. Este momento tuvo un mensaje claro debido a que en Perú, durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) existió un programa que perjudicó a miles de mujeres en el ande peruano. Este fue uno de los delitos por los cuales se le persigue aún en el fuero judicial al exdictador.

 

“Todos los esfuerzos que hagamos por mejorar la vida de los pueblos amazónicos serán siempre pocos. Felicito a aquellos que, por medio de la pintura, la literatura, la artesanía, la música, muestran su cosmovisión y su riqueza cultural. Confío en la capacidad de resiliencia de los pueblos y su capacidad de reacción ante los difíciles momentos que les toca vivir”, señaló el Sumo Pontífice. Agregó que la Iglesia necesita escucharlos ya que no es ajena a su problemática. “Rezo por ustedes, por su tierra bendecida por Dios, y les pido, por favor, no se olviden de rezar por mí”. “Tinkunakama” (hasta un próximo encuentro) fue lo último que expresó.

 

El Papa luego visitó el hogar El Principito, un albergue gestionado por tres empresas sociales creadas por iniciativa del sacerdote suizo Xavier Arbex hace 21 años. Una heladería, un lodge ecoturístico y una librería papelería financia el hogar que acoge a 100 niños que han sido declarados en abandono por jueces de menores, y que pasaron por maltrato físico o psicológico. En ese lugar, Francisco pudo observar números artísticos que muestran cómo es el maltrato constante contra los nativos.

 

 

Condenó la corrupción

Francisco retornó por la tarde a la capital peruana. El Papa se dirigió a Palacio de Gobierno, donde el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, su esposa Nancy Lange y algunas autoridades del Estado peruano también presentes, quisieron extenderle un saludo protocolar.  Un contexto complicado vive el país sudamericano a nivel de una política desprestigiada por el caso Odebrecht que ha involucrado a los últimos tres gobiernos democráticos y líderes opositores. El expresidente Alejandro Toledo (2001-2006), fugado en Estados Unidos; Alan García (2006-2011) investigado por los sobornos del Metro de Lima; Ollanta Humala (2011-2016) en la cárcel por recibir dinero para su campaña electoral.

 

El indulto al exdictador Alberto Fujimori (1990-2000) por el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski fue el tema de polarización de la ciudadanía en el pasado mes de diciembre. Condenado a 25 años por corrupción de los que ha cumplido 12, Fujimori fue fundamental para que Kuczynski no fuera vacado por el Congreso de mayoría opositora. Sin embargo, su liberación ha reabierto heridas en los familiares de Barrios Altos y La Cantuta que piden respeto y no impunidad para sus víctimas.

 

El Sumo Pontífice  llamó a “defender la esperanza, lo que significa impulsar y desarrollar una economía integral alternativa al modelo de desarrollo ya caduco que sigue provocando degradación humana y ambiental”.  La minería –una de las bases de la economía peruana- nuevamente fue criticada en su discurso.  “La degradación del medio ambiente no se puede separar de la degradación moral de nuestras comunidades, no podemos pensarlas como dos distintas. La minería informal se ha vuelto un peligro que destruye la vida de las personas, los ríos son devastados con toda la vida que ellos poseen”, cuestionó.

 

Con dos días en Perú, Francisco tiene hasta el momento una visita sin mayores problemas. En Chile, en cambio, se vivieron protestas por los recientes escándalos de representantes de la Iglesia católica. La polémica que lo acompaño en gran parte de su periplo fue su apoyo al obispo de Osorno, Juan Barros, que según las víctimas de los abusos del sacerdote Fernando Karadima fue un encubridor durante muchos años en Santiago.  

 

En el país andino, el caso Sodalicio –institución cuestionada por abusos sexuales de su fundador Luis Fernando Figari- también es parte de los cuestionamientos hacia el Papa, quien no se ha pronunciado públicamente sobre el tema.  Se espera que en Lima, a diferencia de Santiago, tengan una postura más firme y no decepcionante.

 

 

 

mundiario.com

 

 

 

 

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