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Madre de Dios, hogar ancestral de aborígenes

Publicado en Artículos de Interés
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El sur de Perú ofrece experiencias de turismo rural comunitario con opciones de aventuras extremas, en una unidad de conservación de 275 mil hectáreas. Diversidad de especies de flora y fauna en una reserva nacional.

En los últimos años muchos viajeros consuetudinarios buscan distintas experiencias y privilegian en sus derroteros un mayor contacto con la naturaleza. Descartan destinos masivos en una clara apuesta a sociedades rurales de distintas regiones.

 

Perú, país rico y diverso en culturas y biodiversidad, reúne las condiciones apropiadas para desarrollar de manera sostenible, las tendencias de ecoturismo y de turismo rural comunitario.

 

La modalidad se ofrece en distintas partes del territorio peruano aunque una de las regiones de mayor crecimiento es el Departamento de Madre de Dios, más precisamente la Reserva Nacional Tambopata.

 

Según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado de Perú (Sernanp) durante 2012 la Reserva Nacional de Tambopata alcanzó un récord con más de 33.000 visitantes, lo que significó un incremento de la actividad en un 16 por ciento con respecto a los registros de 2011 y se posiciona así como uno de los principales destinos turísticos de naturaleza de la Amazonia peruana.

 

Justamente debido al desarrollo de la región y la demanda en el sector aerocomercial local, en enero pasado la aerolínea LAN Perú inauguró vuelos diarios desde Lima al Aeropuerto de Puerto Maldonado.

 

Las expediciones comienzan generalmente en Puerto Maldonado, punto de tránsito para iniciar la exploración de la selva y el ingreso por río hacia la Reserva Nacional de Tambopata.

 

Esta unidad de conservación de 275 mil hectáreas fue creada por el gobierno peruano en 1990 para proteger las cuencas de los ríos Tambopata y Candamo. La zona de bosque prístino contiene 1.300 especies de aves, 32 especies de loros (el 10 por ciento del total del mundo), 200 especies de mamíferos, 1.200 especies de mariposas y más de 10 mil especies de plantas vasculares. Justamente por esa diversidad es posible hacer allí tours de pesca, birdwatching y hasta cursos para estudiantes dictado por equipos de profesionales.

 

Madre de Dios. Madre de Dios es el hogar ancestral de varios grupos indígenas como los Ese'eja, Machiguenga, Yine y Haramkbut, así como de alrededor de mil aborígenes en aislamiento voluntario, que se internan en las selvas siguiendo el ritmo del bosque para sus actividades de caza y recolección.

Casi todas las comunidades nativas de la región, conservan su riqueza cultural y amplios conocimientos del bosque. Tambopata ofrece la posibilidad de tomar contacto con ellos, visitar sus villas, alquilar las canoas artesanales y hasta practicar tiro al blanco con arco y flecha. Más interesante es aún, que algunas comunidades poseen hospedajes dentro de la selva y es posible realizar diversas actividades con los mismos habitantes que ofician de guías.

 

Se pueden hacer junto a ellos caminatas por senderos temáticos, navegación, observación de flora y fauna y hasta charlas especializadas.

 

Pero la Reserva de Tambopata también atrae a los turistas amantes de la adrenalina y la aventura a través de su sistema de canopy walk way, constituido por puentes colgantes encima de la copas de los árboles, a 43 metros de altura. El circuito tiene siete puentes, ocho plataformas en la parte alta de los árboles, una torre de observación de 35 metros de altura y espacios donde se puede hacer tirolesa.

 

La reserva tropical es toda una joya de la biodiversidad ya que además de contar con una impresionante variedad de fauna, reúne dos grandes collpas (grandes reservorios de arcilla), del Colorado y del Chuncho, donde se reúnen cerca de 500 guacamayos, loros y pericos todas las mañanas para ingerir el material en el barranco del río. Se trata de uno de los espectáculos naturales más grandes tanto de la reserva como del país entero.

 

El lago Sandoval, que para muchos es el más bello de los lagos amazónicos, el río Heath-Pampas, que recorre la única zona de la selva peruana con características de sabana, el río Alto Tambopata donde es opcional hacer canotaje con rápidos de clase 4 y 5, son otros de los atractivos de este gran rincón de la naturaleza.

Lo cierto es que destinos como este permiten que las comunidades indígenas empiecen a tomar iniciativas para incorporarse a los circuitos turísticos del Perú. Del mismo modo, es la oportunidad para los turistas provenientes de países muy distantes de encontrar con una cara desconocida de Perú.

 

La Voz

 

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