Junio 16, 2019
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    Articulos de Interés

    Articulos de Interés (12)

    El Mariposario Tambopata abrió sus puertas al público a principios de este año. El Mariposario Tambopata está ubicado a solo 100 mt del aeropuerto internacional de Puerto Maldonado, en Tambopata Madre de Dios. El mariposario cuenta con más de 12 especies diferentes de mariposas y se planea superar rápidamente las 20 especies. Todas las mariposas son criadas en el laboratorio y jaulas de reproducción anexas a la exhibición. Dentro de la exhibición de mariposas de 600 m2, el visitante camina por senderos en un espectacular jardín tropical con más de mil mariposas volando a su alrededor.

    La exhibición cuenta además con paneles interpretativos, y dos pequeñas exhibiciones donde se pueden ver huevos de mariposas, orugas y crisálidas, de donde emergen las mariposas todas las mañanas. El Mariposario Tambopata puede ser visitado de lunes a domingo incluyendo feriados, de 8:00 am a 5:00 pm. Si vienes a Tambopata, no te puedes perder este único atractivo amazónico.

    Como está al lado del aeropuerto, es muy fácil hacer una parada a la llegada o regreso. El Mariposario tiene además un lindo snack bar donde se ofrece cerveza artesanal y productos locales. Para más información sobre tarifas y otros servicios puedes visitar la página www.perubutterfly.com  o www.facebook.com/mariposariotambopata.

    El origen del Mariposario se remonta fines de los años 90s cuando Augusto Mulanovich decide iniciar la investigación en crianza de mariposas. Luego de 4 años de investigación, en el año 2001 el Mariposario abrió sus puertas, sin embargo por el bajo nivel bajo de turismo de ese entonces no se pudo continuar con la actividad.

    Años más tarde el mariposario abrió sus puertas nuevamente bajo la administración de una ONG y luego de una empresa privada de turismo. Finalmente, después de 15 años, Mulanovich decide que ya existen las condiciones necesarias para reabrir el mariposario al público.

    El Mariposario Tambopata tiene como misión ser un atractivo turístico de alta calidad para visitantes locales, nacionales y extranjeros.  Igualmente se busca ser un centro de educación ambiental y de promoción para la cría de mariposas en la región. El Mariposario Tambopata tiene como proyecto promover la cría de mariposas tanto para la exportación como para la exhibición para el turismo.

    Augusto J. Mulanovich - Gerente

    Mariposario Tambopata EIRL
    Av. Elmer Faucett Km 7 S/N. Puerto Maldonado, Tambopata, Madre de Dios, Perú.

     

     

     

     

    Víctor Zambrano se llevó una desagradable sorpresa al retirarse del ejército y volver a la vieja finca de su familia fuera de la creciente ciudad selvática de Puerto Maldonado en Perú. Al lugar se habían mudado extraños que talaron los árboles para criar ganado.

    Según lo relata Zambrano, izó la bandera peruana, echó a los invasores, y se puso a trabajar plantando 19.000 plantines de árboles autóctonos.

    Hoy no se ve rastro de la pastura mientras da un paseo por los campos del lugar al que llama el Refugio K'erenda Homet, una fusión de palabras de los idiomas Harakmbut y Ese'eja que significa “atardecer brillante”.
     
    La recuperación de su propiedad, en la zona de amortiguamiento de la icónica Reserva Nacional Tambopata, fue tan exitosa que se la designó como una de las primeras áreas de conservación privada en la región amenazada ambientalmente de Madre de Dios en Perú.

    Madre de Dios es conocida por los lujosos ecolodges especialmente alrededor de Tambopata y el Parque Nacional de Manu y la Reserva de Biósfera, los cuales atraen cientos de miles de turistas extranjeros por año.

    Los turistas son bien recibidos por Zambrano y grupo de vecinos que piensan como él y que viven a lo largo de un trecho de 12 kilómetros de ruta arenosa en la zona de amortiguamiento de la Reserva Tambopata, pero lo que ofrecen es tanto una forma de vida como un negocio. Muchos de estos negocios, como el de Zambrano, son administrados por los hijos mayores de las familias que se asentaron a lo largo del Río Tambopata hacia el final del boom del caucho del final del último siglo.
     
    Los propietarios de las tierras al principio buscaban disminuir la expansión urbana que esperaban como consecuencia de la pavimentación de la Carretera Interoceánica, una ruta que va de costa a costa y que ahora pasa a través de Madre de Dios. Unieron fuerzas a través de un programa de mitigación lanzado por las empresas locales de construcción de carreteras, una operación local de turismo de naturaleza, y varias organizaciones ambientalistas.

    El resultado, llamado el Corredor Turístico Isuyama-Bajo Tambopata, es una amplia variedad de opciones de turismo comunitario dirigido a peruanos, gente que pasa unos días en Puerto Maldonado por negocios o placer, o extranjeros que desean combinar turismo de naturaleza con la posibilidad de conocer a gente del lugar, dice Pierina Zlatar, una de las vecinas de Zambrano.

    Las estadísticas de turismo sugieren que han encontrado un nicho en crecimiento.

    La cantidad de turistas que visitan Tambopata pasó de 15.000 a 39.400, más del doble, entre 2005 y 2013. Aunque la mayoría continúan siendo extranjeros, la cantidad de peruanos se disparó durante ese período: pasó de 550 a 6.200.

    La ecoaldea Kapievi de Zlatar es un hotel bed and breakfast parte del movimiento “back-to-the-land” (“vuelta a la tierra”) que también tiene algunos residentes durante el año y en la que los visitantes pueden combinar una sesión de yoga temprano en la mañana con una excursión al lago o con una sesión artística con mujeres del lugar de la comunidad Shipibo.

    En la ruta, Magali Salinas rescata a animales salvajes lastimados o abandonados y los cuida para luego liberarlos, si es posible. Si no, se vuelven residentes permanentes de su refugio Amazon Shelter, al cual los visitantes van a trabajar como voluntarios alimentando a los animales y realizando otras tareas.

    Sin embargo, todavía es la Reserva Nacional Tambopata la que realmente atrae gente al área.

    “La reserva es la atracción principal del área”, confirma Vladimir Ramírez, el gerente del área protegida. Desde su punto de vista, los operadores de turismo comunitario, localizados en la zona de amortiguamiento de la reserva, se benefician directamente del parque. Algunos pequeños operadores aprovechan su ubicación al ofrecer excursiones a la reserva, mientras que el área de conservación funciona como un lugar de reproducción para la vida salvaje que también habita la zona de amortiguamiento, señaló Ramírez.

    Los propietarios de tierras en el corredor ecoturístico por lo general se ponen de acuerdo, pero a algunos les gustaría que la reserva ofrezca más apoyo a operadores pequeños, tal como aunar fuerzas para buscar financiamiento.

    Afirman que un problema mayor es la falta de control sobre actividades ilegales en la zona de amortiguamiento, la cual sufre de tala ilegal y extracción ilegal de oro. Esta última ha dejado partes del paisaje estériles y llenas de cráteres.

    La minería preocupa también a Ramírez, pero dice que carece de jurisdicción completa sobre la zona de amortiguamiento. Otras oficinas gubernamentales, incluyendo las oficias de minería nacional o regional, de agricultura y de desarrollo, también deben llegar a un acuerdo sobre políticas a seguir.
     
    Ramírez elogia los esfuerzos del gobierno para tomar medidas contra la minería, pero reconoce que hay reportes persistentes de que los mineros los socavan al eludir las redadas policiales.

    Río arriba, en la diminuta comunidad agrícola de Baltimore, hay una historia de sentimientos mezclados sobre la reserva. Cuando se creó el área protegida, los residentes estaban enojados porque las autoridades limitaron actividades tradicionales como la caza, la pesca o tala de árboles, remarcó Eduardo Ramírez (quien no tiene ningún parentesco con Vladimir).

    “La gente se sintió humillada, marginada, abandonada y se fue”, agregó.

    Afirmó que en un punto la población cayó de alrededor de 60 familias a apenas una docena. Baltimore también carecía de asistencia médica buena y de una escuela, pero Ramírez inste en que “la mayoría se fue porque no podían seguir haciendo lo que habían estado haciendo.”

    El jefe de la reserva, Vladimir Ramírez, señaló que Tambopata se clasifica como un área de uso mixto, precisamente porque hay comunidades y una ciudad cerca. Mucha gente depende de los recursos de la reserva, desde animales de caza hasta nueces de Brasil—para subsistir o como fuente de ingresos. Todavía se puede cazar o extraer otros recursos del parque.

    Una mejor comunicación hubiera sido de ayuda cuando se creó la reserva, pero las relaciones han mejorado con el tiempo, sostiene Eduardo Ramírez.
     
    "Así es como la gente se ganaba la vida”, continúa. “Si vas a quitarle la fuente de ingreso a la gente, tienes que ofrecerle una alternativa".

    Un puñado de las familias que se quedaron en Baltimore optaron por el turismo. Con ayuda de varios proyectos de desarrollo no gubernamentales, le sacaron el máximo rendimiento a esta novedad, estableciendo un operador turístico comunitario en el que los visitantes pueden dar una mano con actividades cotidianas, como cosechar cacao o preparar palma para cubrir un techo, junto con caminatas en la naturaleza y chapuzones vespertinos en un arroyo. El emprendimiento es pequeño, en parte debido al presupuesto limitado y en parte debido a su ubicación.

    Los visitantes pueden llegar con facilidad a la Ecoaldea Kapievi, el Refugio de Zambrano, o incluso al refugio de animales de Salinas desde Puerto Maldonado en taxi o en triciclo motorizado, pero viajar a Baltimore significa caminar 15 kilómetros a través de cultivos y el bosque o subir río arriba en bote, siendo la última una opción más rápida pero más cara.

    La caminata y la posibilidad de interactuar con familias atraen especialmente a turistas jóvenes, según Eduardo Ramírez y su hermano Víctor, quienes ofrecen hospedaje y otras actividades en la finca de su familia, El Gato.

    Una ventaja es que su propiedad, la cual se convirtió un área de conservación privada en el 2012, sustenta la Reserva Tambopata. Esto ayuda a asegurar que el bosque siga intacto mientras que la Carretera Interoceánica trae más gente a la región, sostienen.
     
     
    Las áreas protegidas de Madre de Dios podrían albergar más turismo rural familiar o comunitario, pero tales empresas enfrentan obstáculos particulares, afirmó Kurt Holle, uno de los fundadores de Rainforest Expeditions. La empresa administra tres hospedajes a lo largo del Río Tambopata y proveyó orientación para establecer el corredor turístico y la empresa en Baltimore, como parte de un proyecto ara mitigar los impactos de la Carretera Interoceánica.

    Una iniciativa turística de Rainforest Expeditions comenzó como una asociación con una comunidad local, un acuerdo que demostró ser más complicado de lo esperado.

    El plan original era emplear residentes de la comunidad, compartir las ganancias, y transferirle el manejo del hospedaje a la comunidad mixta Ese'eja-mestizo de Infierno luego de 15 años. Llevó 20 años, con subidas y bajadas en el camino, pero la comunidad ahora administra la mayoría del operador, relató Holle.

    “Cuando comenzamos el Proyecto, no sabíamos qué era el turismo”, contó el presidente de la comunidad Ronald Mishaja.

    Alrededor de 150 de las más de 600 familias de la comunidad participan actualmente en el negocio y comparten las ganancias, las cuales han crecido ininterrumpidamente de menos de $100 por año por familia al principio a más de $1000 por año hoy en día, relató.

    Un porcentaje también va para los proyectos comunitarios, los cuales incluyeron un nuevo edificio comunitario, préstamos para estudiantes y esfuerzos para mantener con vida la cultura y el lenguaje Ese'eja.

    La ubicación de Infierno en el Río Tambopata, pero accessible por medio de la ruta desde Puerto Maldonado, lo convirtió en un punto de partida conveniente para los botes que van a los hospedajes río arriba, aunque el objetivo es convertir a la aldea en sí en un destino turístico, aseveró Mishaja.

    El turismo es más fácil y más rentable que ganarse la vida a duras penas viviendo en el bosque, añadió, pero requiere una mentalidad diferente.
     
    La primera clave es la consistencia, aseguró Holle, quien cree que hay lugar en el Mercado tanto para servicios turísticos de alta calidad como para los de bajo costo, pero ambos deben ofrecer servicios acordes a lo que cobran.

    Luego está la comunicación con clientes potenciales.

    “Tienes a una persona tratando de contactarse contigo y puede que te encuentres cosechando bananas”, dice Holle. “Si no contestas ese teléfono o ese correo electrónico, has perdido una venta. Una de las razones principales por la que el turismo comunitario no funciona es porque las personas no están sincronizadas con el tiempo de respuesta de hoy en día”.

    Esa es la desventaja de la era digital, pero también hay ventajas, como páginas web orientadas a turistas que ayudan a quienes recién comienzan a obtener sus primeras referencias incluso si no cuentan con una agencia turística.

    La asociación entre esta empresa e Infierno le enseñó a Holle la importancia de construir la confianza, pero también le enseñó las dificultades de mantener desacuerdos con respecto a los negocios por tomarse las cosas de modo personal en un lugar en el que las personas son socios y vecinos.

    Él ve posibilidades adicionales para el turismo comunitario en otras áreas cerca de las áreas protegidas de Madre de Dios, especialmente en el Lago Sandoval en Tambopata y las comunidades indígenas alrededor de Manu.

    “En cualquier lugar en el que haya una comunidad que no esté muy alejada y que tenga un buen bosque alrededor hay potencial”, continuó. “No va a ser muy grande, pero puede que (beneficie) a cientos de personas por año.” Además puede hacer que los bosques sigan de pie.

     
    Mongabay

     

     

     

     

    En el 2010 Juana Payaba Cachique era presidenta de la Comunidad Nativa de Tres Islas (comunidad de Shipibo y Ese’ejas de la provincia de Tambopata, región Madre de Dios). En ese entonces las empresas “Los Pioneros” y “Los Mineros” ingresaban libremente a los territorios de la comunidad con cargamentos destinados a la tala y minería ilegal.

    Con esas actividades, explica la exdirigente, “no sólo destruían el territorio comunal, sino que aumentó los bares, cantinas y casos de prostitución infantil. Nosotros lo que pedíamos era vivir en un ambiente sano, sin contaminación de ríos, y lo más importante, es que nuestros hijos vivan bien”.

    Entonces la valiente dirigente junto con su directiva, respetando los acuerdos de la asamblea comunal –103 familias- empezó a destruir el camino que era utilizado por los mineros y taladores ilegales que ingresaban a los sectores de Palmichal y Playa Grande, a orillas del río Madre de Dios.

    En represalia, las empresas de transportes “Los Mineros SAC” y “Los Pioneros SCRL” denunciaron penalmente a Juana Payaba Cachique, Sergio Perea Ponce, Marlene Racua Chávez y Esperanza Gonzales Perdiz, todos directivos de la comunidad, e interpusieron una acción de habeas corpus por vulnerar el derecho al libre tránsito. Y por si fuera poco, también –y con el resguardo de 100 policías- los ilegales derribaron la caseta y tranquera que los comuneros habían colocado. Entonces, el caso fue llevado a los tribunales.

    En la vía judicial, los transportistas ganaron el proceso a la comunidad y denunciaron penalmente a Juan Payaba y a los directivos quienes incluso tuvieron, en dos oportunidades, órdenes de captura que lograron superar luego de penosas jornadas.

    Como siempre, la justicia local salió a favor de los más poderosos económicamente. Y es entonces que los comuneros trasladaron el caso a instancias superiores, como el mismo Tribunal Constitucional y al Instituto Internacional de Derecho y Sociedad (IIDS). Además, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acogió el pedido y convocó por primera vez en su historia, a una audiencia sobre “Jurisdicción indígena y derechos humanos”, la cual tuvo lugar en la ciudad de Washington.

    Hace unos días, el 29 de mayo para ser más exactos, el Tribunal Constitucional peruano declaró fundada la demanda de hábeas corpus interpuesta por la Comunidad Nativa Tres Islas contra la sentencia de hábeas corpus emitida por la Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Madre de Dios. Y declara cerrado el caso. Así, el Tribunal Constitucional deja en claro que se estaba vulnerando la propiedad territorial de la comunidad.

    “Yo luché por las nuevas generaciones, por mi comunidad”, dice Juana Payaba, al tiempo de asegurar que “este hecho servirá como antecedente para que nunca más se cometan estos atropellos a las comunidades nativas”. Se trata, sin duda, de una mujer y de una comunidad que ha sabido hacerse respetar. Por su indesmayable lucha, a doña Juana Payaba deberían incluirla en la Asociación Mujeres Batalla.

    Por lo pronto, este 16 y 17 de junio, la congresista Marisol Pérez Tello arribará a la Comunidad Nativa Tres Islas para informar de los detalles de esta batalla ganada. “Se trata de la primera vez que un congresista visita nuestra comunidad”, asegura la luchadora social.

     
    Iván Reyna Ramos

     

    El 5 de junio se cumplen cuatro décadas de la creación del afamado Parque Nacional del Manu. Uno de los refugios naturales más atractivos y admirables de la región que sigue concitando la intensa atracción de la comunidad científica mundial.

    He querido compartir esta nota después de una investigación durante la que he tomado contacto con los verdaderos autores que impulsaron la fundación del Parque Nacional del Manú- con el propósito de dar a conocer los entretelones y personajes involucrados en la gestación esta singular área protegida. Este es un homenaje al puñado de conservacionistas que participación en esta hazaña.

    En 1963, cuando el conservacionista peruano Felipe Benavides Barreda (1917 – 1991) estaba de visita en el Museo de Historia Natural de Smithsonian (Washington) admiró el conjunto de dioramas representativo de las aves de nuestra selva. Su amigo, el secretario del Smithsonian, Dillon Ripley le informó que el responsable era el taxidermista y ornitólogo cusqueño Celestino Kalinowski Villamonte.

    Celestino estudió en los laboratorios del departamento de Zoología del Museo de Historia Natural de Chicago. Descubrió en la región de Marcapata (1950) un carapacho desconocido hasta aquella fecha que, actualmente, se denomina en su honor “Drymaeus Coelestini”. Siempre fue reconocido por la calidad de sus trabajos.

    Kalinowski –quien vivía 28 años en la zona del Manú- se reunió en 1965 con el presidente del Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz), Benavides, a quien señaló la importancia de prohibir la entrada al Manú. Tenía información que madereros, buscadores de oro y cazadores, principiaban a ingresar y, además, aseguró que era un lugar único en nuestra amazonia y que, por lo difícil de su acceso, mantenía intactos sus ecosistemas.

    Tiempo más tarde, en comunicación del 6 de enero de 1967, Kalinowski señaló a Felipe: “Siempre, en el manifestado deseo de brindar mi máxima colaboración me permito sugerir que a la brevedad posible se disponga la medida proteccionista de declarar ZONA RESERVADA, toda la Hoyada del Manú, que con absoluta seguridad constituye la única zona en la que todavía exista la fauna y flora casi intacta o virgen, con tal medida, se iniciaría la formación de los Parques Nacionales que lamentablemente no han sido ni creados, ni realmente valorizados. La urgencia manifestada, viene motivada por la presencia en la región referida, de grupos de estudio para la explotación de madera. Los posibles linderos de la Zona Reservada, serían los que comprendan desde la quebrada de Juárez, con todos los afluentes que forman el río Manú desde sus nacientes; y, por la Cordillera, hasta llegar a TRES CRUCES”.

    Este taxidermista -para constatar lo señalado en su epístola- invitó al prestigioso biólogo británico Ian Grimwood a visitar el Manú y presentar un informe al presidente del Parnaz y al director del Servicio Forestal y de Caza del ministerio de Agricultura, Flavio Bazán Peralta. En su estudio Grimwood escribe emocionado: “...la cuenca del Manú, es una de las pocas localidades en el Perú que da oportunidad de observar la vida silvestre en su estado natural en toda su magnitud”. En su escrito enfatiza la ventaja del Manú, sobre otras regiones de la selva y la sierra, por conservar todavía poblaciones numerosas del lagarto negro, lobo de río, charapa o tortuga de río, taruca, oso de anteojos, entre los recursos andinos y sub-tropicales.

    En mérito a esta investigación se expidió, el 7 de marzo de 1968, el decreto reservando un área de 1`400.000 hectáreas en la cuenca del río Manú, comprendiendo los departamentos del Cusco y Madre de Dios, para el futuro parque nacional. Seguidamente, se nombró una comisión integrada por representantes del Servicio Forestal y de Caza, la Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales (ONERN) y la dirección de Colonización, a fin de presentar un proyecto sobre sus futuros límites definitivos.

    A partir de las tratativas iniciadas por el presidente del Parnaz ante el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), se recibió la primera donación proveniente de una colecta entre la niñez realizada en Gran Bretaña ascendente a 100 mil soles. El Parnaz contribuyó ese año con igual ayuda económica. En julio de 1967, la filial americana del WWF envió una colaboración de 4,620 dólares y el vice-presidente del WWF Internacional, Lukas Hoffmann, llegó al Perú con el propósito de ofrecer su cooperación.

    El 5 de junio de 1973 se concreta el Parque Nacional del Manú -mediante D.S. Nro. 644-73-AG- comprendiendo una extensión de 1`532.806 hectáreas entre los 200 hasta los 4,800 m.s.n.m. De esta manera, se creaba el parque nacional de bosque húmedo más grande del mundo y el noveno en extensión.

    Parte de su enorme potencial ecológico lo constituyen aves, reptiles, mamíferos y batracios. Sólo en una extensión de 200 hectáreas fueron identificadas 468 variedades de aves; además, de encontrar nueve especies de primates, así como pumas, caimanes, gallito de las rocas, venado de cola blanca y capibara. En su interior habitan numerosos nativos de las comunidades machiguenga, yaminahuas y amahuacas.

    Para impulsar el desarrollo de esta área natural la Sociedad Zoológica de Frankfurt -a través de la Asociación Pro-Defensa de la Naturaleza (Prodena), cuyo director ejecutivo era Augusto Urrutia Prugue- entregó 25 mil dólares por concepto de equipos. Por su parte, la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) y el WWF participaron con ayuda técnica y económica para la preparación de su Plan Maestro.

    Gracias a la Asociación Prodena se orientó la administración, organización y capacitación de guardaparques, gestionándose partidas presupuestales para lograr un adecuado manejo del área. Esta entidad entregó una red de comunicaciones para la implementación de las estaciones de Akanaco, Pakitsa, Bocamanú y una estación móvil, en Madre de Dios, ascendiendo la donación a casi un millón de soles.

    Nuevamente, el interés por conocer este parque se manifiesta cuando un grupo de destacados científicos vinieron a nuestro país en 1975. La delegación la integraban Thomas E. Lovejoy, director científico del WWF de los Estados Unidos, Ann La Bastille, ganadora de la medalla de oro del WWF -por haber salvado a la famosa ave guatemanteca Quetzal- y George Woodwel. Fue imposibilitado el viaje del famoso astronauta Nils Armstrong, quien también estaba invitado. El recorrido -organizado por Felipe Benavides- llevó a los expertos hasta los límites del parque con el afán de tener contacto con las colectividades indígenas.

    La Bastille escribió para la famosa revista Audebaun el primer artículo publicado en los Estados Unidos sobre el Manú. Allí recoge las palabras de Benavides: “Será en el futuro este lugar maltratado por las invasiones de científicos, turistas y negociantes de la conservación y nunca más podrán volver a apreciar lo que hoy día admiramos”.

    La inspiración de Celestino Kalinowski continúa mereciendo la expectativa internacional. Diversas revistas europeas han dedicado ediciones enteras a este recóndito paraíso silvestre. El conocido cineasta y biólogo británico Tony Morrison, produjo la película “A park in Perú” (“Los parques en el Perú”), seleccionada entre las cuatro mejores para exhibirse en la Segunda Conferencia Mundial de la Naturaleza.

    Esta producción –dos veces transmitida por la televisión británica y promovida por la BBC de Londres- muestra la variada cantidad de especies del Manú. Así también, incluye vistas del emblemático gallito de las rocas.

    En nuestro medio la historia suele con frecuencia ser olvidada o distorsionada. “El pueblo tiene una picota para quien le miente, pero también, para quien no le dice la verdad a tiempo”, afirmó el político y pensador cubano José Martí. Los peruanos debemos conocer, apreciar y valorar a los auténticos promotores de tan maravilloso escenario natural que contribuye –por su esplendor y biodiversidad- a afianzar nuestro orgullo e identidad nacional.

     
    Wilfredo Pérez Ruiz

     

     

     

    La región Puno cuenta con cinco áreas protegidas, entre ellas la que más destaca es el Parque Nacional Bahuaja Sonene, considerado por la National Geographic como una de las zonas de mayor diversidad biológica del mundo. Dentro de poco, en este paraíso natural se realizará un nuevo registro de especies de flora y fauna, a cargo de una delegación de científicos de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre.

    La preservación de la biodiversidad es una de las maneras más eficaces de salvaguardar plantas, animales y los ecosistemas. El Parque Nacional Bahuaja Sonene es considerado como una de las zonas con mayor diversidad biológica del planeta y se encuentra en Puno.

    Esta reserva natural, está ubicada en la provincia de Tambopata en el departamento de Madre de Dios y en las provincias de Sandia y Carabaya del departamento de Puno, su extensión es de 1 millón 91 mil 416 hectáreas.

    Se trata de una zona aún inexplorada de colores y formas, con un ecosistema representativo que conserva celosamente 365 especies de flora y fauna, al que sus exploradores llaman ‘el paraíso natural de la humanidad’.

    Próximamente, un grupo de científicos de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WSC), realizará por un periodo de 40 días, un nuevo registro de especies de flora y fauna, en zonas aún inexploradas del Parque Nacional Bahuaja Sonene.

    “La diversidad es tan grande, que necesita priorizar investigaciones basadas en ciencia; la expedición iniciará en tres días, irán especialistas en fauna silvestre, en anfibios, insectos, aves y botánicos”, señala Mariana Varese, directora de Perú y Amazonía.

    El proceso de levantamiento de diversidad biológica en la selva puneña, a cargo de WSC, se hará posible tras una firma de convenio de la citada organización y el Gobierno Regional de Puno, a fin de promover proyectos de conservación de la biodiversidad.

    Se ha advertido que, en el Parque Nacional Bahuaja Sonene, existen especies de fauna silvestre que estarían en peligro de extinción: el oso andino, el jaguar, el guacamayo, el cocodrilo y el lobo del río, entre otras.

    “Hay 10 especies en vía de extinción por su estado crítico y vulnerable”, advirtió Willy Maldonado Chambi, responsable del Proyecto de Educación Ambiental del Gobierno Regional, y considera muy importante intervenir en la zona, con una potencialidad enorme de plantas medicinales.

    Destacó que la conservación del paisaje y los ecosistemas de las provincias de Sandia y Carabaya, es una oportunidad para promocionar la actividad turística, que las vecinas regiones de Cusco y Madre de Dios, ya lo vienen haciendo con mucho éxito.

    Si bien es cierto, que el Parque Nacional de Bahuaja Sonene, se constituye como uno de los principales íconos de las áreas protegidas de la región Puno, también existen otras 4 reservas naturales entre las que se consideran privadas y protegidas por el Estado.

    Entre ellas, se destaca la Reserva Nacional del Titicaca, Taypepiña y Checa (El Collao) y la zona reservada Kapia (Yunguyo), además existen otros recursos naturales que aún no están protegidas como el caso del bosque de queñueales de Lampa y las puyas de Raymondi.

    “Algunas veces creemos que el establecer áreas de conservación, es quitarle terreno a los dueños cosa que no es cierto, al contrario debe considerarse como una oportunidad”, refiere Willy Maldonado Chambi.

    Uno de los casos patéticos, en la región Puno, fue la creación de la Reserva Aymara Lupaca, en un área de 258 mil 452,37 hectáreas, ubicado dentro del territorio de la provincia de El Collao, ante los cuestionamientos de las comunidades aymaras, el gobierno tuvo que anular en septiembre del 2009.

    En esa oportunidad, se cuestionó la poca información sobre la creación de dicha reserva natural, y los pobladores aymaras creyeron que el Estado buscaba expropiar sus tierras, peor aún, no fueron consultados conforme establece el convenio N° 169 de la OIT.

    En el marco de la protección de nuevas áreas de recursos naturales, el miércoles se desarrolló el Conversatorio ‘Gestión Integral de Áreas Protegidas de Conservación en la Región Puno’, para el que fueron convocados autoridades locales, ecologistas y representantes de las entidades públicas y privadas.

     

    Los Andes

     

     

     

    Mi padre murió flechado por los 'calatos'. No les guardo rencor, son nuestros hermanos y sé que solo defienden sus territorios”, afirma Zacarías Flores, agente del puesto de vigilancia ubicado cerca a la comunidad nativa de Diamante, a orillas del río Alto Madre de Dios en la provincia del Manu. Hace tres años se produjo el ataque en el sector de Yanayacu en contra de Nicolás Flores, el padre de Zacarías, más conocido como “Shaco”. La flecha provino de los nativos no contactados -así se define al aborigen que no ha tenido vínculo con la civilización moderna-. No saben nada de mercados, tiendas, medios de comunicación y todo lo que implique la vida urbana o semirural.

    La noticia corrió como reguero de pólvora. Una comitiva de autoridades del Gobierno Regional, de Salud, de la Policía Nacional y de la Federación Nativa del río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), se trasladó en helicóptero a la alejada comunidad. Brindaron ayuda a los deudos y luego emitieron normas para declarar restringido el tránsito fluvial por esta parte del río Alto Madre de Dios.

    A meses del incidente, en febrero del 2012, la Fenamad instaló un puesto de vigilancia en este sector y precisamente Zacarías fue contratado como agente para proteger a los indígenas del pueblo mashco piro o “calatos”. Éstos esporádicamente salen a las orillas a pedir ollas, machetes, plátanos, a los pasajeros de las canoas en este tramo del río Madre de Dios. Muchos son turistas y madereros.

    Zacarías habla el yine, similar a la lengua de los “calatos”, confiesa haber tenido varios encuentros con los indígenas en la orilla opuesta. Se acerca en el bote, pero no desciende a sus territorios. En forma pacífica les pide que dejen sus flechas en el suelo. Al establecerse una relación de confianza mutua, los indígenas le piden “¡sawnawu! ¡sawnawu!”, que significa plátano.

    Pero Zacarías sabe que no puede darles. Está prohibido por normas que protegen a los indígenas en aislamiento voluntario. A diferencia de la primera mitad del siglo XX, donde los misioneros evangelizaron a la fuerza a poblaciones indígenas como los Harakmbut, hoy no puede haber un contacto forzado y menos un acercamiento, porque son vulnerables a enfermedades occidentales.



    LA HISTORIA DEL CAUCHO
    Según la National Geographic, los pobladores originarios de Madre de Dios llegaron a estas selvas hace 12 mil años. Son siete pueblos indígenas: los Ese Eja, Harakmbut, Matsigenka, Yine, Amahuaca, Shipibo y Kichwa Runa, que habitan en 33 comunidades nativas de esta región.

    Además están los Mascho Piro y los Yora, los definidos como no contactados. Aunque no se sabe cuántos son ni cómo se organizan, varones, mujeres y niños se movilizan en grupos y recorren grandes distancias. Se los ha visto no solo en el río Alto Madre de Dios, también en Las Piedras y en el Tahuamanu.

    En las últimas décadas, antropólogos, indígenas, misioneros y otros estudiosos intentaron reconstruir la historia de estos pueblos.

    El antropólogo alemán y consultor Klaus Rummenhoeller narra los maltratos que recibieron estos indígenas. Fueron esclavizados a fines del siglo XIX y comienzos del XX para la explotación del caucho. Los sobrevivientes escaparon y se adentraron en las profundidades de la selva. Esta traumática vivencia los llevó a alejarse de la sociedad occidental para asegurar su supervivencia.

    Hoy sus descendientes habitan en las zonas de frontera con Brasil o en las nacientes de los ríos de los departamentos de Loreto, Ucayali y Madre de Dios. Viven de lo que la naturaleza les ofrece: son cazadores y recolectores. En época de verano bajan a las “playas” para recolectar huevos de taricayas y de otros animales. Los que los han visto afirman que son robustos, altos y no tienen señales de estar desnutridos.

    Al igual que en la época del caucho, hoy son varias las amenazas que deben enfrentar contra su ecosistema y su propia existencia: la presencia de madereros ilegales, de misioneros que buscan evangelizarlos, proyectos viales e hidrocarburíferos promovidos por el propio Estado que atentan contra el derecho a su autodeterminación y hasta de los turistas que intentan satisfacer su morbosidad entrando en contacto con ellos.

     

    La legislación que los protege

    • El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo ratificado por Perú establece obligaciones concretas para garantizar sus derechos con relación a las culturas y sus formas de vida, la adopción de medidas especiales necesarias para salvaguardar a las personas y a las instituciones indígenas.
    • Los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario de Madre de Dios no tendrán DNI, pero son parte de nuestra realidad y nuestra cultura, y hay que protegerlos de las amenazas que se ciernen sobre ellos. Por las características de la norma, el Estado tiene la obligación de aplicar una consulta previa si pretende llevar adelante proyectos económicos que pudiesen alentar la desaparición de estas etnias.  La consulta previa empezó aplicarse en asentamientos aborígenes en la región Puno.

     

    Sandra Bellido Urquizo.

     

     

     

     

    El sur de Perú ofrece experiencias de turismo rural comunitario con opciones de aventuras extremas, en una unidad de conservación de 275 mil hectáreas. Diversidad de especies de flora y fauna en una reserva nacional.

    En los últimos años muchos viajeros consuetudinarios buscan distintas experiencias y privilegian en sus derroteros un mayor contacto con la naturaleza. Descartan destinos masivos en una clara apuesta a sociedades rurales de distintas regiones.

    Perú, país rico y diverso en culturas y biodiversidad, reúne las condiciones apropiadas para desarrollar de manera sostenible, las tendencias de ecoturismo y de turismo rural comunitario.

    La modalidad se ofrece en distintas partes del territorio peruano aunque una de las regiones de mayor crecimiento es el Departamento de Madre de Dios, más precisamente la Reserva Nacional Tambopata.

    Según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado de Perú (Sernanp) durante 2012 la Reserva Nacional de Tambopata alcanzó un récord con más de 33.000 visitantes, lo que significó un incremento de la actividad en un 16 por ciento con respecto a los registros de 2011 y se posiciona así como uno de los principales destinos turísticos de naturaleza de la Amazonia peruana.

    Justamente debido al desarrollo de la región y la demanda en el sector aerocomercial local, en enero pasado la aerolínea LAN Perú inauguró vuelos diarios desde Lima al Aeropuerto de Puerto Maldonado.

    Las expediciones comienzan generalmente en Puerto Maldonado, punto de tránsito para iniciar la exploración de la selva y el ingreso por río hacia la Reserva Nacional de Tambopata.

    Esta unidad de conservación de 275 mil hectáreas fue creada por el gobierno peruano en 1990 para proteger las cuencas de los ríos Tambopata y Candamo. La zona de bosque prístino contiene 1.300 especies de aves, 32 especies de loros (el 10 por ciento del total del mundo), 200 especies de mamíferos, 1.200 especies de mariposas y más de 10 mil especies de plantas vasculares. Justamente por esa diversidad es posible hacer allí tours de pesca, birdwatching y hasta cursos para estudiantes dictado por equipos de profesionales.

    Madre de Dios. Madre de Dios es el hogar ancestral de varios grupos indígenas como los Ese'eja, Machiguenga, Yine y Haramkbut, así como de alrededor de mil aborígenes en aislamiento voluntario, que se internan en las selvas siguiendo el ritmo del bosque para sus actividades de caza y recolección.

    Casi todas las comunidades nativas de la región, conservan su riqueza cultural y amplios conocimientos del bosque. Tambopata ofrece la posibilidad de tomar contacto con ellos, visitar sus villas, alquilar las canoas artesanales y hasta practicar tiro al blanco con arco y flecha. Más interesante es aún, que algunas comunidades poseen hospedajes dentro de la selva y es posible realizar diversas actividades con los mismos habitantes que ofician de guías.

    Se pueden hacer junto a ellos caminatas por senderos temáticos, navegación, observación de flora y fauna y hasta charlas especializadas.

    Pero la Reserva de Tambopata también atrae a los turistas amantes de la adrenalina y la aventura a través de su sistema de canopy walk way, constituido por puentes colgantes encima de la copas de los árboles, a 43 metros de altura. El circuito tiene siete puentes, ocho plataformas en la parte alta de los árboles, una torre de observación de 35 metros de altura y espacios donde se puede hacer tirolesa.

    La reserva tropical es toda una joya de la biodiversidad ya que además de contar con una impresionante variedad de fauna, reúne dos grandes collpas (grandes reservorios de arcilla), del Colorado y del Chuncho, donde se reúnen cerca de 500 guacamayos, loros y pericos todas las mañanas para ingerir el material en el barranco del río. Se trata de uno de los espectáculos naturales más grandes tanto de la reserva como del país entero.

    El lago Sandoval, que para muchos es el más bello de los lagos amazónicos, el río Heath-Pampas, que recorre la única zona de la selva peruana con características de sabana, el río Alto Tambopata donde es opcional hacer canotaje con rápidos de clase 4 y 5, son otros de los atractivos de este gran rincón de la naturaleza.

    Lo cierto es que destinos como este permiten que las comunidades indígenas empiecen a tomar iniciativas para incorporarse a los circuitos turísticos del Perú. Del mismo modo, es la oportunidad para los turistas provenientes de países muy distantes de encontrar con una cara desconocida de Perú.

     

    La Voz

     

     

     

     

    En los últimos años, han aparecido nuevos tipos de viajeros que buscan experiencias distintas, menos masivas y con un mayor contacto con la naturaleza y las sociedades rurales de distintas regiones. Perú, rico y diverso en culturas y biodiversidad, reúne las condiciones apropiadas para desarrollar, de manera sostenible, tanto las tendencias de EcoTurismo como de Turismo Rural Comunitario. La modalidad se ofrece en distintas partes geográficas del país. Sin embargo, una de las regiones de mayor crecimiento es la del Departamento de Madre de Dios, más precisamente la Reserva Nacional Tambopata.

    Según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado de Perú (Sernanp) durante 2012 la reserva nacional de Tambopata alcanzó un récord de más de 33.000 visitantes, lo que significó un incremento de la actividad en un 16% con relación a lo registrado en 2011. Se posiciona así como uno de los principales destinos turísticos de naturaleza de la Amazonia peruana. Justamente debido al desarrollo de la región y la demanda en el sector aerocomercial local, en enero la aerolínea LAN Perú inauguró vuelos diarios desde Lima al Aeropuerto de Puerto Maldonado.



    De expedición

    Las expediciones comienzan generalmente en Puerto Maldonado, el punto de tránsito para iniciar la exploración de la selva y el recorrido por río hacia la Reserva Nacional de Tambopata. Ésta es una unidad de conservación de 275.000 hectáreas que fue creada por el gobierno peruano en 1990 para proteger las cuencas de los ríos Tambopata y Candamo. La zona de bosque prístino contiene 1.300 especies de aves, 32 de loros (el 10 % del total del mundo), 200 de mamíferos, 1.200 de mariposas y más de 10.000 de plantas vasculares. Justamente por esa diversidad es posible hacer allí tours de pesca, birdwatching y hasta cursos para estudiantes dictados por equipos de profesionales.

    Madre de Dios es el hogar ancestral de varios grupos indígenas como los Ese’eja, Machiguenga, Yine y Haramkbut, así como de alrededor de mil indígenas en aislamiento voluntario, que se internan en las selvas siguiendo el ritmo del bosque para sus actividades de caza y recolección. Casi todas las comunidades nativas de la región conservan su riqueza cultural y amplios conocimientos del bosque.

    Tambopata ofrece la posibilidad de tomar contacto con ellos, visitar sus villas, alquilar las canoas artesanales y hasta practicar tiro al blanco con arco y flecha. Lo que es aún más interesante es que algunas comunidades poseen hospedajes dentro de la selva y es posible realizar diversas actividades teniendo de guías los mismos habitantes de las comunidades indígenas. Se pueden hacer junto a ellos caminatas por senderos temáticos, navegación, observación de flora y fauna y hasta charlas especializadas.

    Pero la Reserva de Tambopata también atrae a los turistas amantes de la adrenalina y la aventura  a través de su sistema de Canopy WalkWay, constituido por puentes colgantes encima de la copas de los árboles, a cerca de 43 metros de altura. El circuito tiene 7 puentes, 8 plataformas en la parte alta de los árboles, una torre de observación de 35 metros de altura y espacios donde es posible hacer tirolesa.

    Esta reserva tropical reúne dos grandes collpas (grandes reservorios de arcilla), la del Colorado y la del Chuncho, donde se reúnen cerca de 500 guacamayos, loros y pericos todas las mañanas para ingerir este material en el barranco del río. Se trata de uno de los espectáculos naturales más grandes tanto de la Reserva como del país entero.

    El lago Sandoval, que para muchos es el más bello de los lagos amazónicos, el río Heath-Pampas, que recorre la única zona de la selva peruana con características de sabana, el Río Alto Tambopata donde es posible hacer canotaje con rápidos de clase 4 y 5, son otros de los atractivos de este gran rincón de la naturaleza.

    Lo cierto es que este tipo de destinos permiten que las comunidades indígenas empiecen a tomar iniciativas para incorporarse a los circuitos turísticos del Perú y también a los turistas encontrarse con una cara desconocida de este fabuloso país.

     


    Los Andes

     

     

     

    Si usted amable lector es amante del turismo de aventura, sin duda alguna le recomiendo conocer Tambopata, no se arrepentirá. El vuelo saldrá de Lima. Previa escala en la ciudad imperial, llegará a Puerto Maldonado,  a pocas horas de la frontera con Brasil y Bolivia.  Aventura pura y calma en la  bella selva amazónica. Aventura y calma, a la vez o alternadas.

    Desde el aeropuerto, para llegar a nuestro destino, un lodge en el corazón de la jungla peruana, hay que tomar una vía que alguna vez fue asentada y plana. A los lados de la trocha, cultivos de papayas, algo de ganado vacuno, invasiones y puentes a medio hacer. Promesas incumplidas que se han ido acumulando.La carretera nos lleva a Infierno, pueblo de inusual nombre al pie del río Tambopata, donde tomaremos una lancha con destino a la reserva natural del mismo nombre. Dejamos Infierno, vamos al esperado paraíso.

    Cabe destacar aquí el proyecto de ecoturismo de la Posada Amazonas el mismo que consiste en un acuerdo entre los pobladores de Infierno y un grupo de empresarios capitalinos. Estos los capacitarán y les darán empleo en el hotel y en los servicios turísticos que brinda. En el 2016 serán los propios pobladores los encargados de administrar  y dirigir el proyecto.

    Luego de una caminata se llega a una torre que se eleva a 47 metros para ver el atardecer sobre la selva, mientras se ven pasar dos bellos guacamayos, y se escucha el grito de monos aulladores, entre otros animales. El cielo se va con nvirtiendo en todos los matices que pueden existir entre el rojo y el azul.

    Es muy probable que al inicio no pueda conciliar el sueño. Es que pocas veces se puede dormir con todos los sonidos de la selva imaginables. Sin embargo es tanto el cansancio por las caminatas, que terminas profundamente dormido.

    Otro lugar imperdible es la laguna Tres Chimbadas la cual se creó de manera natural, cuando el río Tambopata cambió de curso. Actualmente esta parte alejada del cauce actual del río, luce aguas oscuras y sus orillas son el hogar de nutrias y caimanes que, si se tiene suerte se dejarán apreciar. En realidad es toda una aventura para ver de cerca a estos animales, que sin duda alguna son los favoritos de los directores de películas de terror.

    En la laguna o cocha hay al menos 17 especies de peces y que el shansho es el ave que domina esta parte de la reserva. Se trata de un ser de plumas escarlatas que emite sonidos graves.

    En fin Tambopata es un paraíso en el que podrá caminar por la majestuosa selva en busca de nuevas especies, por ejemplo. Toparse con ranas multicolores, monos aulladores, complejas colonias de hormigas y aves jamás observadas será una experiencia realmente enriquecedora.

    Por la noche, si las condiciones son óptimas, salir en una lancha a ver caimanes, nos recordará que la selva es de ellos. Al día siguiente podrá hacer canotaje. En tierra podrá esperar llegada de decenas de guacamayos a una collpa, un banco de barro al que acostumbran llegar para alimentarse de la tierra, una fuente de minerales irreemplazable en su dieta. Hay un espacio cercano a la collpa acondicionado para que los visitantes puedan apreciar a las aves sin intimidarlas con nuestra presencia.

     

    AERONOTICIAS

     

     

     

    La Reserva Nacional Tambopata, es uno de los lugares naturales mas bellos e importantes del Perú, constituye una de las áreas naturales protegidas en Madre de Dios, esta zona cuenta con una gran riqueza en biodiversidad amazónica y es considerada una de las áreas más megadiversas del mundo. debido a que en esta zona hay escasa población esto ha contribuido a mantener intactos sus ecosistemas, sus bosques y ademas cuenta con muchos lugares aún por descubrir y entre su fauna hay aun muchas especies vivientes desconocidas para la ciencia.
     
    Se dice que cerca de un lodge en Tambopata se produjo el récord mundial de avistamiento de aves con 650 especies, mientras que en Cocha Cashu se dio el récord mundial de avistamiento de aves en un sólo día registrandose 361 especies, y aun hay muchas otras especies que se pueden encontrar en este paraíso de selva virgen como mariposas, monos, tapires, ronsocos, jaguares, y otras especies que habitan en estos parajes de paisaje exotico.
     
    La Reserva de Tambopata se ubica al sur del río Madre de Dios en los distritos de Tambopata e Inambari de la provincia de Tambopata, departamento de Madre de Dios; y cuenta con una extensión de 274,690.00 hectáreas las cuales son protegidas por el estado debido a que en este importante espacio natural se busca preservar la flora, fauna y todos los procesos ecológicos propios de la selva tropical. De este modo en la Reserva Nacional Tambopata se cuenta con procesos de conservación que aseguran el uso sostenible de los recursos naturales disponibles.
     
    Del mismo modo la cuenca del río Tambopata posee una impresionante diversidad biológica en el mundo. La Reserva Nacional Tambopata se ubica a lo largo en la zona media y baja de esta cuenca, que posee hermosos ecosistema, destacando los aguajales, pantanos, y los bosques ribereños. Esta reserva tambien se ubica contigua al Parque Nacional Bahuaja Sonene que la rodea íntegramente por el lado sur, formando con este una unidad de protección de alta importancia para el país.
     
    La Reserva Nacional Tambopata posee hábitats naturales principalmente acuáticos que son usados como paraderos de más de 40 especies de aves migratorias transcontinentales.de este modo se protege importantes especies que estan consideradas en vías de extinción, de este modo esta zona del Peru se convierte en un lugar priviligeado en el mundo entero y que le ofrece al turista la posibilidad de conocer un destino privilegiado para la observación de la diversidad de flora y fauna silvestre mas rica del mundo, ya que no solo posee una variedad considerable de especies animales, sino que también cuenta con mas de 10000 especies de plantas vasculares.
     
    Uno de los lugares más visitado por los turistas es el Lago Sandoval, ubicado en la cuenca del río Madre de Dios, este lago de ensueño está rodeado de palmeras repletas de guacamayos y se encuentra a solo media hora por río de la ciudad de Puerto Maldonado. Aqui puedes realizar recorridos en botes de paseo que alquilan los pobladores de la zona y los albergues, y durante el recorrido podrás apreciar las nutrias surcando las aguas y tambien cuentas con una torre que sirve de observatorio para una vista panorámica de toda la zona., simplemente aqui veras los mas exoticos paisajes en el mundo, de selva tropical donde aun no ha llegado el desarrollo destructivo del hombre.
     
    Aguas arriba del río Tambopata, se encuentran otros lagos importantes, tales como Cocococha, ubicado a 2 horas de Puerto Maldonado y Sachavacayoc, ubicado a 3 horas de Puerto Maldonado donde existe un área que es empleada por los turistas como un campamento para pasar la noche. también  encontraras en la cuenca del tambopata la quebradael Gato con su caída de agua, y cerca de allí se encuentran los rápidos de Baltimorillo.
     
    En las colpas de monte o de tierra adentro, se encuentran mamíferos como sajinos, huanganas y sachavacas.  todas estas colpas están ubicadas en la margen izquierda del río Tambopata, siendo las mas importantes las de Chuncho y Colorado, siendo la ultima la más grande collpa conocida en toda la amazonía peruana.
     
     
    Como llegar
    Para llegar al Tambopata primero debes llegar al Cuzco ya sea por vía terrestre o vía aérea, luego deberás tomar el vuelo Cuzco - Puerto Maldonado, para lo cual cuentas con diversas aerolíneas que cubren esta ruta diariamente. También cuentas con vuelos directos desde Lima a Puerto Maldonado con escala en Cuzco, que te tomara unas 2 horas aproximadamente incluyendo la escala.

    Una vez en Puerto maldonado se recomienda tomar un tour con un mínimo de 3 días y 2 noches para poder disfrutar plenamente de toda la zona. Las reservas debes hacerlas con anticipación, ya que el operador turístico tiene que gestionar el permiso de ingreso a la Zona Reservada de Tambopata. Ahora si deseas visitar las colpas de los guacamayos deberás contratar un tour adicional, lo cual te lo recomendamos.  
     
     
    Época ideal para visitar
    La mejor época para visitar Tambopata es durante los meses secos de Junio a Octubre.

     

     

     

     

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