Junio 16, 2019
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    Son las siete de la noche de un día viernes, como otro cualquiera en Puerto Maldonado, especialmente en la Urbanización Los Castaños . Cerca se escucha un equipo de música.


    3.00 am la soledad de la noche y el viento te trae el conjunto a tu cama. 5.00 am hora de levantarse del día sábado. Sigue la música y continúa todo el día.

    Amanecer del día domingo.

    Son las 6.00 y un cantante aguardientoso se apodera del micrófono y realiza un karaoke estruendoso.

    Hay algunos que añoran la presencia de su madre, y cantan las canciones con tal efusividad que se desgarran al cantar, especialmente las notas musicales.

    8.00 am el silencio llega.

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    De lunes a viernes la mayoría de la gente trabaja. De 7.00 am a 4.00 pm y 6.00 inclusive. Algunos también trabajan los sábados.

    Lunes a viernes, más de 8 horas continuas en el trabajo, sólo queda dos días de la semana para estar con los niños, hablar con los adolescentes, ropa que lavar, casa que limpiar, mercado que acudir, almorzar en familia, visitar a los padres y acordarse de Dios.

    Es cierto que el día tiene 24 horas, pero... ¿Quien presta atención a los detalles de familia y con ánimo de conversar fuera de esas 8 ó 10 horas de trabajo? Solemos pasar todo por agua tibia.

    Esos detalles deberían ser vistos en toda su claridad los sábados y los domingos.

    Y Maldonado tiene dos tipos de ciudadanos. Los trasnochadores de viernes y sabado que bailan, se emborrachan, cantan como las cigarras en verano (éstas tienen ritmo) y duermen todo el día domingo. Y los que necesitan del sábado y domingo para prestar atención a su familia, a su casa, a sus hijos y meditar con Dios.

    Unos tienen derecho a divertirse y otros a descansar. Sólo que los derechos de unos terminan donde se inicia el derecho de los demás. Y con esta premisa he visto que hay trasnochadores que cumplen con esta idea de algún modo: Termina el ruido a una hora prudente, siguen libando y conversan para ellos.

    Y luego decimos porqué me enfermo, estás enfermo porque no descansas, porque no dejas que tus neuronas y tus células se restablezcan.

    El séptimo día, Dios descansó, pero yo creo, que de tanto crear y trabajar descansó también el sábado y me da que pensar que mientras El se relajaba y descansaba, alguien se las campeaba libre y orondo por toda su creación.

     

     

    Ivonne Cairo

     

     

     

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    Zidgarth Hamilton, es especialista en Sistemas e Informática, con más de 18 años de experiencia, gestor del convenio "Madre de Dios - Inglaterra" mediante el Fair Trade en E-Commerce. Miembro activo de la ANAP (Asociación Nacional de Asesores de Prensa del Perú).

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